Qué mirar antes de pagar a una agencia de marketing musical para promocionar tu música.
Hay cientos de agencias ofreciendo marketing musical aunque la mayoría no han lanzado ni una canción en las plataformas digitales en su vida. La mayoría nunca ha ganado un euro con su propia música. Esto es lo que tienes que revisar antes de dar dinero a cualquiera.
El mercado del marketing musical está lleno de personas que aprendieron cuatro cosas sobre Spotify y se pusieron a ofrecer servicios a productores que saben todavía menos que ellos. No todos son así, pero son suficientes como para que el productor que no sabe qué mirar acabe pagando por nada.
Esta no es una guía para que desconfíes de todo el mundo. Es una guía para que sepas exactamente qué preguntar y qué verificar antes de comprometer tu dinero y el tiempo de tu carrera con alguien que va a tener acceso a tu música y a tu imagen.
Lo primero que hay que mirar: su propia trayectoria.
Antes de revisar testimonios, portfolios o páginas de ventas, hay una pregunta que filtra la mitad de las opciones del mercado: ¿tiene esta persona experiencia dentro de la industria musical, o solo en marketing digital?
Marketing digital y marketing musical no son lo mismo. Alguien que sabe de anuncios de Facebook, SEO o gestión de redes sociales para empresas no sabe automáticamente cómo funciona el ecosistema de playlists de Spotify, qué buscan los curadores de música electrónica, o cómo posicionar un track en Beatport. Son mundos distintos con reglas distintas.
Pregunta directamente: ¿has lanzado tu propia música? ¿Tienes experiencia como artista o dentro de un sello? Si la respuesta es no, eso lo descalifica automáticamente.
Los resultados que muestran tienen que ser verificables.
Cualquiera puede poner capturas de pantalla de dashboards con números grandes. Lo que tienes que pedir no son capturas, sino artistas con nombre que puedes buscar en Spotify y verificar por ti mismo.
Si la respuesta a cualquiera de esta pregunta es vaga, esquiva, o viene con excusas de confidencialidad para todo, es una señal de alerta.
El género importa más de lo que crees.
Una agencia que ha trabajado con pop urbano o reguetón no tiene necesariamente las conexiones, el conocimiento de playlists ni la red de curadores que necesita un productor de techno, afro house o minimal. El ecosistema de descubrimiento en música electrónica de nicho es completamente distinto al de géneros mainstream.
Pregunta específicamente por experiencia en tu género exacto. No en «música electrónica» en general, sino en el subgénero donde produces. Las conexiones con curadores de deep house no sirven de nada si produces hard techno.
Lo que el contrato tiene que dejar claro.
Antes de firmar o pagar nada, estos puntos deben estar por escrito:
- Qué servicios concretos incluye exactamente el acuerdo, sin ambigüedades
- Cómo y con qué frecuencia recibirás informes de resultados
- Qué métricas se van a usar para medir el trabajo (no solo «oyentes mensuales», sino datos de Spotify for Artists que puedas verificar tú mismo)
- Quién mantiene el control de tus perfiles y cuentas en todo momento
Si alguien necesita acceso a tus cuentas de Spotify for Artists, Instagram o distribuidora para hacer su trabajo, asegúrate de que puedes revocar ese acceso en cualquier momento y de que el contrato lo especifica.
Las señales de alerta que no puedes ignorar.
- Promesas de números exactos garantizados («te conseguimos 50.000 streams en 30 días»)
- Precios muy por debajo del mercado sin una explicación clara de cómo funciona el servicio
- Presión para cerrar rápido («esta oferta solo es válida hoy»)
- Incapacidad de mostrar artistas verificables en tu género
- Resistencia a firmar cualquier tipo de acuerdo por escrito
La pregunta final antes de decidir.
Después de revisar todo lo anterior, hay una última pregunta que te tienes que hacer: ¿esta persona conoce mi género de verdad, o está aprendiendo a mi costa?
Si la respuesta es la segunda, ya tienes tu decisión.
Entra antes de que sea demasiado tarde.
Solo trabajo con 50 artistas al año. No más. Cada plaza que se ocupa es un año menos de oportunidad para el siguiente. Si esperas, puede que tu hueco ya no exista cuando decidas que es el momento.
50 plazas al año. Sin excepciones. Cada año que pasa sin estrategia es un año de resultados que no vuelven.
